Hace más de treinta años nació en la pantallas japonesas Candy Candy. Se inició en 1975 como un manga diseñado por Yumiko Igarashi. Pero fue el 1 de Octubre del año siguiente que los Estudios Toei llevaron a la televisión a esta dulce y traviesa niña llamada Candy White.
Kioko Misuki, creadora de la historia original, obtuvo la inspiración en Anne of Green Gables. La banda sonora estuvo a cargo de Takeo Watanabe, y la voz de Candy para la versión de Latinoamérica fue hecha por Cecilia Gispert en los estudios Phonalex de Argentina. Este dibujo animado se a repetido innumerables veces en Chile, Venezuela, México, Perú, así como en Norteamérica y Europa. Fue el primer anime censurado en Francia y Canadá a principios de los ochenta: en estos países, los capítulos de la muerte de Anthony, el primer amor de Candy, fueron cortados, pues se creía que podían causar traumas en el público infantil.
La historia presenta a una niña abandonada en un hogar para niños huérfanos en Chicago. Luego de unos años, ella es adoptada por una familia millonaria llamada Andley. Se suman a la historia el tierno Anthony, su gran amiga de la infancia Annie Britter, Stir y Archie Cornwell y los malvados Neal y Elisa Legan. Mención aparte merece Terry Grandchester, personaje que se convertiría en el verdadero amor de la protagonista y en el ideal de hombre de miles de jovencitas que lloriqueaban al frente del televisor.
Sin embargo, pocos saben que Terruce Greum Grandchester y Candice White Andley (qué nombrecitos, ¿eh?) tienen una ficha de datos personales publicada por Kioko Misuki en la revista Nakayoshi en junio de 1977. En esta ficha figura que Candy nació el 7 de mayo de 1898, mide 1.55 cm, tiene ojos verdes, cabello rubio rojizo y su color favorito es el rojo. Terry nació el 28 de enero de 1897, hijo legítimo de un duque y una actriz de Broadway (¿quién? no se sabe). Mide 1.75 cm, ojos azul verdoso, cabello marrón y su color preferido es el negro.
El final de la serie de 115 capítulos no fue tan gratificante para la mayoría de sus fanáticos. Después de descubrir que Albert era el tío abuelo de William y su príncipe de la colina, Candy regresa a vivir al Hogar de Pony. Y el pobre Terry se quedaba con Susana, aunque en el fondo seguía amando a Candy.
Los italianos hicieron una continuación "no oficial" del manga o cómic para su mercado. En esta secuela, Candy se casaba con Albert y se iba con él a África para construir un hospital. Él moría tres años después. Mientras tanto, Susana, dándose cuenta de que Terry nunca llegaría a olvidar a Candy, lo dejaba y él iba a buscarla. Candy y Terry se casaban, y tenían un hijo al que Elisa trataba de raptar, aunque al final se quedan todos juntos y felices. Final bastante novelesco que, pese a todo, agotó las copias existentes.
Miles de fans pidieron una versión oficial que continúe la serie animada, pero problemas legales lo impidieron. Hace diez años, Misuki, junto con la compañía que produjo la serie animada, entró en disputa por los derechos de autor con Igarashi y la casa editora que publicó la historieta. Este suceso a hecho que se paralice el trademark de "CANDY CANDY"®. Esperemos que algún día se resuelva el conflicto y que podamos ver al fin a Candy y Terry juntos. Quien sabe, de repente se podría llevar esta historia al cine, así podríamos ver en carne y hueso aquellas escenas del baile de disfraces en el Festival de Mayo, revivir el beso de Escocia durante las vacaciones de verano del Colegio San Pablo o la imborrable escena del abrazo al final de la escalera cuando Terry y Candy deciden separarse. Por el momento nos conformamos con una continuación de la serie animada. Sigamos esperando; bien vale la pena hacerlo.
|